lunes, 3 de agosto de 2009

Y DURA, Y DURA…

Leído en La Nueva España…

Las mentiras del Intercéltico

Puntualizaciones respecto al debate con «Esbardu»


Las mentiras del Intercéltico
ROMÁN ANTONIO ÁLVAREZ CONCEJAL DE CULTURA El Festival Intercéltico nació hace 13 años con un acuerdo entre «Esbardu» y el municipio avilesino. Un convenio en que el Ayuntamiento financiaba la actividad, ponía soporte técnico y espacios y colaboraba en organización. Y quiero hacer varias puntualizaciones respecto al debate con «Esbardu».
1) El señor Juan Casas, sin dar conocimiento ni tener autorización de la ciudad, registró la marca a nombre de «Esbardu», del que él es el máximo responsable y director, usurpando a la ciudad algo que le pertenecía, pues el festival estaba concebido como una fiesta por y para el pueblo, como tantas otras que se celebran con multitud de entidades. Eso demuestra el talante de esta persona, incapaz de mantener la fidelidad con quien colabora y maquina desde el primer momento con planes evidentes de explotación de la marca en el futuro. Mentir es decir lo contrario de lo que se piensa, pero también ocultar deliberadamente acciones que tienen consecuencias para aquellos a quienes se les ocultan.
2) El director de «Esbardu» toma la decisión unilateral, sin consultar ni comunicar al municipio, de no hacer frente a los pagos de tasas a los que está obligado por ley, dando comienzo a un contencioso con la Sociedad General de Autores (SGAE) al que su cabezonería y absoluto desprecio por normas y leyes ha llevado a perder dos juicios, el último ya de forma inapelable, que han condenado a «Esbardu», no al festival, como él pretende hacer creer. Y así rezan las sentencias, que le obligan a tres cosas: a abstenerse de comunicar obras y actos en los que se comuniquen obras protegidas por derechos de autor sin permiso expreso de la SGAE; a pagar las tasas correspondientes a todos los ejercicios del festival desde su inicio hasta el año 2004; y a pagar las costas de ambos juicios. Las cantidades a que se le condenan ascienden aproximadamente a unos 38.000 euros, que siguen aumentando por los intereses de la demora, y a los que hay que añadir los correspondientes a los ejercicios 2005, 2006 y 2007, pendientes aún por liquidar. Podemos calcular que la cantidad final supera los 50.000 euros y sigue aumentando.
3) Cuando se comunica por parte del Juzgado al Ayuntamiento las sentencias y que cualquier pago que pudiera ser concedido a «Esbardu» tenía que ser embargado (esto sucede en junio de 2008), el señor Casas comunica públicamente que el tema está arreglado, en declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA, y dice que está negociando con la SGAE para firmar un acuerdo y pagar en plazos la deuda. No tardó ni un día en contestar la SGAE que dicho señor no se había puesto en contacto con ellos desde hacía años, que no había ningún acuerdo y que la situación era de embargo en torno a «Esbardu». El señor Casas volvía a mentir públicamente. A raíz de esta situación registra un escrito en el Ayuntamiento en el que voluntariamente renuncia a la subvención que se le iba a conceder para el Intercéltico, y el Consistorio tiene que hacerse cargo de toda la organización del festival del año 2008, a cuyos derechos renunció de forma puntual el señor Casas para ese año.
4) A partir de ese momento comienzan a producirse embargos de todo el dinero que por cauce legal recibe «Esbardu»: en diciembre 2008 una subvención de la Consejería de Cultura, en febrero de 2009 una subvención del Ayuntamiento de Castrillón y otra de la Consejería de Educación, así como el nombre y los derechos del festival. Todo esto está documentado y a disposición de quien quiera comprobarlo. Y todo ello pese a que el señor Casas había anunciado en diciembre que había ganado un recurso judicial a la SGAE y que a raíz de ellos se había arreglado la situación con esta institución. Una vez más, los hechos demuestran que miente.
5) El señor Casas reiteró hace unos días que quien debe y está embargado es el festival, no «Esbardu». Las sentencias judiciales son claras: a quien condenan es a «Esbardu», que como no paga le embargan hasta los derechos y nombre del festival. Miente una vez más, por tanto.
6) Dice que ofreció el festival al Ayuntamiento. Es cierto, pero sólo a medias. Lo ofrece parcialmente, durante diez años, a cambio de que el Ayuntamiento pague la cantidad a la que han condenado los tribunales a «Esbardu», se haga cargo también el Ayuntamiento de las ediciones que están sin liquidar -del 2005 al 2007-, y pide que el Ayuntamiento garantice una subvención mínima de 75.000 euros al año durante los diez años que dura la «cesión». Él se reserva en exclusiva no sólo la dirección del festival, sino la toma de todas las decisiones sobre los grupos a contratar, con quién se contrata, las actividades? Mientras que el Ayuntamiento debe colaborar con él para proveer las infraestructuras. Es una cesión que implica un pacto leonino del que una vez más intenta sacar tajada. Miente de nuevo. La situación del Intercéltico de «Esbardu» y comparsa es de liquidación por almoneda, y todo por la cabezonería y megalomanía de un señor incapaz de reconocer errores, que actúa al margen de cualquier norma y que trata de imponer su voluntad por encima de todos. Y sólo él es culpable, aquí no hay ninguna conspiración ni venganza, que sólo están en su cabeza.
Este año realizó su festival privado obteniendo de forma puntual para este evento el permiso previo de la SGAE, tras pagar por adelantado las tasas a las que está obligado. Lo que no aceptaba anteriormente lo acepta en esta ocasión, algo se ha avanzado. La justicia no puede hacer otra cosa más que decretar embargos, toda vez que lo que organizó este señor es de cero euros en dinero legal. Pero la situación de «Esbardu» no ha variado, y así se lo confirma la SGAE al Ayuntamiento.
A todo esto el PP colabora protegiendo a su acólito y favoreciendo un entorno que ha financiado en dinero «b» el bodrio que ha organizado el señor Casas. Ésa es la situación actual, por no ponernos a hablar de las justificaciones de las subvenciones del señor Casas y de las no justificaciones del dinero que generaba el festival con las actuaciones de los grupos folclóricos.
La ciudad no podía seguir secuestrada por ese señor, y por eso se toma la decisión de romper, de iniciar un nuevo camino con los grupos de Avilés que por tradición, trayectoria y honradez representan la cultura y tradición asturiana. Estos grupos formaron una federación abierta a todos los que quieran colaborar, «Xuntanza», que funciona de forma democrática, transparente y colaborativa, algo que Casas nunca ha querido, pues siempre negó la participación de los grupos de Avilés en su festival.
El Ayuntamiento tiene toda la legitimidad y derecho a hacer lo que ha hecho, nada le debe al señor Casas, al contrario. Yo le digo al señor Casas: siga usted con su festival privado, es suyo, quédese con él y con sus deudas y embargos, y déjenos en paz. A la gente de «Esbardu» le aconsejo que recapacite y que vea la situación a que este señor llevó el festival. La ciudad y el Beltaine les abren las puertas para que también aporten y se unan a la iniciativa, que es de todos y que, sin duda, podrán enriquecer con su experiencia. Y al señor Casas le digo como decían en Cuba: «¡Señor Casas, solavaya!».
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Carmen Vega insiste en que Román Álvarez debe dimitir por «mentir para cargarse el Intercéltico»

La concejala del PP Carmen Vega insistió ayer en que el concejal de Cultura, Román Antonio Álvarez, debe dimitir por «mentir para cargarse el Festival Intercéltico». En su opinión, las mentiras están en la explicación que Álvarez dio al Pleno para decir que «Esbardu» no podía realizar el Intercéltico, «cuando al final sí que pudo», y al decir que el grupo tenía deudas con la justicia. «No es así, sus deudas son con la SGAE, es algo radicalmente distinto». Por eso la concejala sostiene que «ha quedado demostrado que el concejal de Cultura mintió, y ahora ha cambiado de argumentos sacando de la manga otras historias que en su momento no había comentado y que ya nadie se cree». La conclusión de Carmen Vega es que Román Antonio Álvarez «debe dimitir por el bien de la ciudad, ya que evidentemente no es de fiar y no está en condiciones de ser concejal de Avilés».
¿Hasta dónde va a llegar esto?
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