lunes, 31 de agosto de 2009

BRAD PITT EN AVILÉS

«¡Qué va a ser Brad Pitt!»

Los avilesinos tardaron en creerse que el ídolo cinematográfico paseaba su sonrisa por la ciudad del Niemeyer



«¡Qué va a ser Brad Pitt!»
Saúl FERNÁNDEZ
Brad Pitt llegó a Avilés de incógnito y así paseó; los que se toparon con la celebridad hollywoodiense paseando por el casco antiguo no se lo creían. «¡Qué va a ser Brad Pitt!» Pues lo era. La estrella vino a la villa del Niemeyer para interesarse por el proyecto de la ría. Y es que a Pitt le entusiasma la arquitectura. Parece ser que entre sus firmas predilectas se encuentra la del brasileño centenario. «Contemplaron el proyecto desde el aire», comentó Pilar Varela, la alcaldesa de la ciudad, entusiasmada, pegada al codo del presidente del Principado.
La llegada de la superestrella a Avilés descuadernó las expectativas de los avilesinos. Aunque la ciudad ha hospedado ya a Woody Allen, a Scarlett Johansson, por un poner, los avilesinos no se acostumbran a ser una sucursal de Hollywood. «Que no, ho, ¿qué coño va a estar en Avilés Brad Pitt?», comentó un incrédulo ciudadano levantado de la terraza. Como un reguero de pólvora, el nombre del marido de Angelina Jolie se corrió por las calles de Avilés. Con los periodistas arremolinados ante la puerta del hotel parecía que se confirmaba el rumor.
-¿De verdad que es Brad Pitt?
El ademán afirmativo de uno de los guardianes del incógnito hizo explosionar la ciudad. Una multitud de quinceañeras se plantó en la puerta del hotel. Gritaban. «Que sí, que sí, que está Brad Pitt», se decían las unas a las otras. De repente, se abrió la puerta de la terraza del salón Galiana. Toda la plaza de España se plantó debajo del balcón, como novios que rondan princesas. «Que sale, que sale»... Pero, no, no salía. Pitt miró a lo lejos tras una cortina. Un tipo con camisa roja saludó a la concurrida plaza de España, que para entonces toda ella era una bulla. «¿Quién es ese tío?», se preguntaron los entusiasmados avilesinos. (Se trataba del hijo fan de Vicente Álvarez Areces).
La escapada de Brad Pitt por el párking subterráneo decepcionó a la parroquia de devotos. Los del hotel entornaron las puertas de madera del Palacio de Ferrera -un hotel de cinco estrellas siempre está abierto-. Los cazaautógrafos quedaron de guardia, pero Pitt tenía hambre.
El restaurante que sirvió el catering en el Faro guardó silencio sobre la dieta que iba a seguir la estrellona, aunque cenó jamón, merluza y solomillo. Los coches oscuros del Centro Niemeyer, poco a poco, se fueron plantando en la torre luminosa. Los dos agentes de la portuaria hacían la ronda. La estrella hollywoodiense abandonó el faro avilesino a las doce y veinte de la madrugada en una furgoneta marca Mercedes.
Hoy será otro día. Lo previsto es que Brad Pitt se reuna con la organización del Niemeyer a primera hora de la mañana y que visite las obras del centro cultural minutos después. El avión Falcon de la estrella aguarda en el Aeropuerto de Santiago del Monte. Avilés es Hollywood.
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Brad Pitt busca parcela en Avilés

El actor norteamericano aterrizó por sorpresa en Asturias, revolucionó la ciudad y se interesó por el proyecto de la Isla de la Innovación, en cuyo desarrollo quiere participar



Brad Pitt en el hotel Palacio de Ferrera. miki lópez

Saúl FERNÁNDEZ
Brad Pitt está en Avilés. Ayer, a última hora de la tarde, un pequeño reactor modelo Falcon aterrizó en el aeropuerto de Asturias. La estrella de Hollywood desembarcó acompañado del arquitecto Lars Kruckeberg, de la empresa alemana Graft, y de un nutrido equipo de colaboradores. El actor respondía de este modo a una invitación que le lanzó Natalio Grueso, director del Centro Niemeyer, el complejo cultural que se está construyendo en la orilla izquierda de la ría y que se muestra como mascarón de proa del proyecto de la Isla de la Innovación.
El presidente del Principado de Asturias, que interrumpió ayer sus vacaciones para ver a la estrella, explicó que Pitt y su equipo de arquitectos están dispuestos a «participar» en el desarrollo de la Isla de la Innovación.
En el aeropuerto, el actor se subió a un Audi color oscuro y con los cristales tintados. Volando se plantó en el hotel Palacio Ferrera. La organización comunicó a la dirección del hotel la llegada sorprendente de Brad Pitt, pese a ello el actor no se podía quedar sin habitación. La suite más especial del hotel avilesino fue para la superestrella, según informa Ana G. Duque.
Brad Pitt, guardado celosamente por su equipo, subió a la habitación y poco después de las siete decidió conocer la ciudad de Avilés. Salió a la plaza de España, tomó la calle de la Ferrería, se interesó por casi todos los edificios de la histórica vía. Vestía una camisa blanca, una gorra, un pantalón beige... Los viandantes que chocaron con la estrella 1e reconocían, aunque no estaban seguros, todos con cara de ¿será de verdad Brad Pitt? La estrella y su séquito, su constelación, llegaron a la plaza de Carlos Lobo. La calle de los Alfolíes se asoma a la cúpula del Niemeyer. Ayer sólo la contempló. Brad Pitt es una apasionado de la arquitectura. La obra de Niemeyer le produce entusiasmo, según declaró el presidente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces.
El actor atendía a las explicaciones que le dieron de cada uno de las edificaciones con que se encontraron, sobre todo, el Camposagrado y el Valdecarzana. La calle de la Fruta, la de San Francisco, la de Galiana, el parque de Ferrera fueron recorridas por la superestrella. A paso ligero. Quiso tomar sidra y le subieron, en torno a las siete y media, a Casa Tataguyo. Brad Pitt se quedó prendado del arte que echó Paco Gámez para escanciar un culete. Pitt pidió que fotografiaran al camarero. Gámez le tendió la botella al artista. Tiró como pudo, según testigos. Gámez se retrató con la estrella. «¿Esa foto no será para la prensa?», se indignó la asistenta. «No, para nosotros».
Diez minutos después, incomodado por los fans, Brad Pitt volvió al hotel.
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