En ciencia, un cristal se define por su disposición o estructura única de átomos. En magia, es útil ser consciente de que cada cristal también desprende una estructura energética particular.
Yo lo percibo como una especie de geometría sagrada tridimensional de luz que puede dirigirse hacia una persona, lugar o situación de forma que amplifique y potencia cualquier intención mágica. Cuando combinas la conciencia de esta dinámica energética con la elección consciente de canalizar la energía y el poder divinos hacia tu intención, tu trabajo con los cristales se vuelve exponencialmente más eficaz.
Por supuesto, la elección consciente de canalizar la energía y el poder divinos hacia una intención es siempre algo que mejorará tu trabajo mágico, haya o no cristales de por medio. Invocar la energía divina no sólo potencia tu magia, sino que también ayuda a que ocurra no sólo lo que tu yo humano cree que debería suceder, sino también lo que la parte de ti que es una con todo sabe que será para tu bien final, así como para el bien final de todos los implicados.
Los cristales, y en especial ciertos cristales, como sobre los que vas a leer, son adecuados para ayudar a provocar una fuerte reestructuración energética que alinee tu magia con lo que sea para tu bien más puro y verdadero, así como para el bien más puro y verdadero de todos.
Cuando trabajes con cristales, añadirás una capa de maestría a tu magia cuando vayas más allá de pensar en una piedra como útil para una intención básica, como “atraer la riqueza” o “abrir el corazón al amor”.
En su lugar, considera la reestructuración energética sistémica que se produce cuando utilizas un cristal para influir de forma positiva en tu experiencia vital. Piensa en el trabajo con cristales como una forma de abrir un canal a la energía universal de la fuerza vital, al tiempo que creas los cambios vibratorios dentro de ti y a tu alrededor que permitirán que tus intenciones prendan, arraiguen y se expandan de forma natural de la manera más profunda posible. Es como si cambiaras tu estructura energética invisible de tal forma que tus intenciones no pudieran evitar manifestarse. Al interiorizar la cualidad vibratoria de la salud (por ejemplo), todas tus células y moléculas cambian hasta que irradias un bienestar absoluto a todos los niveles. Desde este lugar, no puedes evitar prosperar. Ésta es la dinámica mágica que los cristales te permiten emplear.
Sé que todo esto puede parecer un poco extraño al leerlo sobre el papel, pero te harás una idea de lo que quiero decir cuando experimentes por ti misma la alineación divina cristalina. Aunque se pueden emplear todos los cristales para la alineación divina, aquí tienes algunos de los mejores para empezar.
Ámbar
El ámbar, una resina fosilizada, suele parecerse a la miel dorada, pero a veces aparece con tintes verdes, rosas o azules. El ámbar ayuda a sanar el cuerpo, la mente y el espíritu, llevando las vibraciones sutiles e invisibles a una armonía y resonancia ideales. Si una condición, situación, relación o estado de ánimo se percibe como “apagado” de forma indefinida, el ámbar puede emplearse para trabajar a nivel energético y crear el cambio deseado.
Recurre al ámbar de forma consciente para atraer dulzura, alegría, bienestar, abundancia, armonía o éxito a cualquier ámbito de la vida.
Para trabajar con el ámbar para alineación divina, sal primero al exterior, sostenlo en la palma de la mano abierta y báñalo con la luz del sol durante uno o dos minutos. Después, llévalo hacia tu corazón con ambas manos. Respira y conjura toda la sensación de bienestar y armonía interior que puedas. Dirige esta energía hacia el ámbar e imagina que la piedra envía sus propiedades curativas únicas a lo que quieras que alinee: tu cuerpo físico, tu salud mental o emocional, o una situación o relación concreta.
Calcita azul
La calcita azul es un sanador energético que ayuda al cuerpo a recordar y redescubrir su estado natural de radiante bienestar. Alivia el estrés ayudándote a dejar de identificarte con tu monólogo interno (potencialmente obsesivo o autocrítico) y a sentir en su lugar tu verdadera identidad, que es ilimitada y vasta: la conciencia que existe en todas partes y en todas las direcciones del tiempo.
Puedes trabajar con la calcita azul para limpiar, activar y alinear tu chakra de la garganta (el centro de energía que reside en ella) para ayudarte a conocer y decir tu verdad, y sanar tu relación con tu creatividad y autoexpresión.
Es natural que tu grado de alegría fluctúe, pero si hace tiempo que no sientes esa sensación expansiva de conexión y deleite, la calcita azul puede ayudarte a volver a la frecuencia de la alegría.
Prueba a pasar la calcita por agua fría durante uno o dos minutos, sécala con una toalla limpia y llévala (en una bolsita o como joya) cerca de la garganta. Coloca tu mano sobre ella. Cierra los ojos, respira y comprueba si puedes sentir la energía sanadora y llena de alegría que emana de la piedra. Luego imagina que esa energía te afecta de forma positiva y exactamente de la manera que deseas.
Cuarzo rutilado
Este cuarzo lleno de filamentos de rutilo es excelente para cortar las pautas de pensamiento y los compromisos que te distraen de vivir tus sueños y fluir alegremente por tu corriente más ideal e inspiradora. También te ayuda a energizarte y a equilibrar tus pensamientos, a la vez que te guía para emprender acciones eficaces en el mundo físico. En otras palabras, te ayuda a centrarte en el camino de tu vida y a manifestar los deseos más verdaderos de tu corazón.
Extiende un pequeño paño blanco en el exterior, a la luz del sol, y coloca tu cuarzo rutilado sobre el paño. Deja que le dé el sol durante uno o dos minutos. A continuación, sujétalo con el dedo sobre tu tercer ojo (el centro de las cejas). Cierra los ojos y concentra tu atención en la piedra. Con suavidad, cariño y tanta expectación alegre como puedas reunir, pide a la piedra que te ayude a alinear tu vida con su flujo más ideal y a concentrarte en las actividades que te ayudarán a vivir tus sueños.
Malaquita
La malaquita, con sus elaborados remolinos verdes, es una piedra de alquimia divina. Ayuda a conseguir un equilibrio y una síntesis perfectos de energías, pues te permite liberarte de lo que ya no te sirve y, al mismo tiempo, magnetiza exactamente lo que necesitas. Esta dinámica la convierte en una piedra excelente para sanar y reforzar el corazón, mejorar tu vibración de riqueza y fortalecer tu salud física. La malaquita también puede emplearse para ayudarte a escuchar a tus guías, antepasados y ángeles, y a sintonizar y comprometerte aún más con tu camino espiritual único.
En primer lugar, coloca la malaquita en el exterior, sobre la tierra, durante uno o dos minutos (ya sea sobre una piedra, hierba, musgo o tierra). Después, sujétala con la mano derecha. Siente o imagina la emanación alquímica de la piedra: la corriente de energía que afecta precisamente a los cambios que serán más beneficiosos para todos los implicados. A continuación, visualiza o percibe esa emanación desplazándose hacia el cuerpo físico y el aura de tal modo que calibre tu vibración de forma natural y sin esfuerzo, hasta que no puedas evitar manifestar los cambios positivos que más te gustaría experimentar (en realidad, no tienes que saber con exactitud cómo será esto. Basta con que trabajes con la intención “por mi bien más verdadero”; puedes confiar los detalles al universo).
Selenita
La selenita se utiliza sobre todo como piedra limpiadora: absorbe y neutraliza la energía estancada, pesada, frenética o de otro tipo, y sólo deja a su paso las vibraciones más positivas y beneficiosas. Puedes llevarla puesta, transportarla, colocarla en tu entorno o agitarla alrededor de una persona, lugar u objeto para eliminar cualquier cosa que no sea para tu bien más puro y verdadero.
Pero antes, limpia y activa tu selenita colocándola al aire libre, a la luz del sol, entre 3 y 5 minutos. Nunca mojes tu selenita porque se disolverá poco a poco. Como ya se ha dicho, la selenita absorbe vibraciones desafiantes, así que, para mantener su energía totalmente limpia, te recomiendo que repitas la limpieza a la luz del sol de forma periódica y que la coloques en el alféizar de una ventana soleada cuando no la uses.
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Como siempre que trabajes con cristales, siente con cuál trabajar en cada momento. Puede que sientas una atracción por trabajar con un cristal concreto tan sólo leyendo sobre él y sintiendo cómo se dispara tu entusiasmo, o puede que encuentres una piedra en una tienda y te guste tanto pasar tiempo con ella que sepas que te sanará tenerla cerca. Tu intuición, tu curiosidad y tu entusiasmo son tus brújulas mágicas, que te guiarán de manera infalible hacia los ingredientes y las prácticas que producirán los resultados más poderosos.
Tess Whitehurst
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