miércoles, 12 de noviembre de 2008

Tú me levantas, tierra de Castilla,


en la rugosa palma de tu mano,


al cielo que te enciende y te refresca,


al cielo, tu amo.


Tierra nervuda, enjuta, despejada,


madre de corazones y de brazos,


toma el presente en ti viejos colores


del noble antaño.


Con la pradera cóncava del cielo


lindan en torno tus desnudos campos,


tiene en ti cuna el Sol y en ti sepulcro


y en ti santuario.


Es todo cima tu extensión redonda


y en ti me siento al cielo levantado,


aire de cumbre es el que se respira


aquí en tus páramos.


¡Ara gigante, tierra castellana,


a ese tu aire soltaré mis cantos,


si te son dignos bajarán al mundo


desde lo alto!


Miguel de Unamuno


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