sábado, 7 de enero de 2012

Y EMPIEZO…

el-susurro-de-los-muertos-2809

Hay ocasiones en que el destino te ofrece una segunda oportunidad. Después de flirtear con la muerte, víctima de una agresión que casi acaba con su vida, el forense inglés David Hunter decide dar un giro radical y volver a sus orígenes, a la Granja de Cuerpos, el Centro de Investigación Antropológica Forense de Tennessee donde estudió. Aunque para el común de los mortales ese lugar sería lo más cercano al escenario de una pesadilla, con cuerpos humanos en distintos estados de descomposición esparcidos aquí y allá, David se siente como pez en el agua estudiando los complejos procesos que sufre el cuerpo humano tras la muerte.

Durante su estancia en la Granja, David acompaña a Tom Lieberman, director del centro y antiguo profesor suyo, a examinar el cuerpo de una víctima de asesinato en una cabaña en las montañas. Acostumbrado a ver todo tipo de cadáveres, Hunter nunca se había enfrentado a nada semejante: el cuerpo desnudo, con el torso hinchado por los gases, despedía un hedor que casi podía palparse. Al lado de la mesa donde yacía tendido, había una silla, como si alguien –el asesino- no hubiera querido perderse detalle de la macabra función. El descubrimiento de un nuevo cadáver no hará sino confirmar sus sospechas: un asesino en serie anda suelto, uno particularmente metódico y retorcido, cuya fascinación morbosa por la muerte es tan intensa como el interés científico que por ella sienten los forenses que habrán de seguir su rastro.

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