martes, 1 de noviembre de 2016

NOVIEMBRE


Hay algo especial en el mes de noviembre. Es más personal, instrospectivo y, en cierto modo, silencioso, espeluznante y místico. Noviembre trae mañanas brumosas y frías con un borde de escarcha en las hojas y las ventanas. La hierba cruje bajo los pies, mientras que la última de las hojas cae suavemente. Los crisantemos del jardín hacen un último esfuerzo, y cada noche trae temperaturas más frías. Se acerca el invierno y los jardines pronto se dormirán. Ahora más que nunca, el aspecto de vieja bruja de la Diosa parece estar en todas partes mientras miras a través del paisaje frío y brumoso.
Siempre he sentido esta época mágica del año como la temporada de Hécate. Ésta es una diosa muy popular entre las brujas modernas, pero esta deidad es algo más que una vieja bruja envuelta en una capa con capucha de color negro. Hécate, o Hékate, fue el único titán que retuvo sus poderes después de que los dioses del Olimpo consiguieran el poder en la mitología griega. Zeus la respetaba tanto que le concedió una cuota de poder sobre la tierra, el cielo y el mar. Originalmente, Hécate fue considerada una especie de diosa de la fertilidad generosa y amable. Más tarde, se transformó en el patrono de los hechiceros y fue asociada con encrucijadas, cementerios y el inframundo. La llamaban “la más preciosa” y la Gran Diosa de la Naturaleza. Hoy la conocemos como la Guardiana de las Encrucijadas, la Reina de las Brujas y la señora de los misterios oscuros y el mundo espiritual.

Hécate se celebra con muchos títulos, entre los que se incluye Hécate Trevia. Como diosa triple, Hécate se representa sobre todo en el arte antiguo de forma triplicada, ya que todos los cruces de tres caminos eran sagrados para ella. Son muchas las caras y formas de Hécate. Puede aparecer como una bruja anciana y sabia que prepara brebajes en un caldero. O puede surgir como la madre o comadrona compasiva que trabaja con sus hierbas, o incluso como una doncella preciosa que llevaba lo que se describió en la antigüedad como una “diadema brillante” que deambula por el cementerio. Hécate cambia de forma. Le gusta probar a sus seguidores apareciendo con un disfraz que no suelen esperar. Así que tenlo en cuenta.

Ilumina tu vida y tu arte
Los símbolos clásicos asociados a Hécate son las encrucijadas, los cementerios, una antorcha encendida, llaves de hierro y los perros negros. Se creía que los perros eran sus fieles compañeros. Su magia incluye la magia de la Luna, la magia protectora y las hierbas medicinales. Las plantas que se asocian con Hécate incluyen el tejo, el ciprés, la lavanda ciclamen, la artemisa, la menta, las semillas de amapola, el avellano y el sauce.

Trabaja con Hécate ahora mientras la Rueda del Año gira hacia la estación del invierno y obtén cierta iluminación en tu propia vida y en la práctica de tu magia. Para el siguiente hechizo, reúne tantos componentes asociados a Hécate como sea posible (los símbolos y las plantas mencionados anteriormente son un buen comienzo). Puedes realizar este hechizo durante cualquier fase de la Luna; como Hécate es una deidad lunar, todas las fases son suyas. Enciende una vela blanca para la iluminación y rodéala con los componentes para el hechizo que has elegido.

Durante las noches mágicas y heladas de noviembre,
Hécate revela sus misterios con la luz de la antorcha.
Hécate Trevia, Diosa de los Tres Caminos, te invoco,
Bendíceme con tu iluminación en todo lo que hago.
Por la magia del otoño de Hécate este hechizo gira,
Que así sea, y no dejes que dañe a nadie.

Permite que la vela del hechizo se queme en un lugar seguro. ¡Que Hécate te sonría!

-Ellen Dugan

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