lunes, 17 de septiembre de 2012

EMPIEZO A LEER…

la mujer de negro

A pesar de los silencios huidizos de los lugareños, la desolación y el aislamiento de la casa de Eel Marsh no inspiraban ningún temor a Arthur Kipps. La primera vez que puso sus pies en la húmeda senda que atravesaba las marismas, le pareció un lugar extraordinario y pavorosamente hermoso. Sin embargo, aquellas escasas jornadas en la casa devorarían por siempre su sosiego y dejarían alojada en su alma la sombra imborrable de las tinieblas…

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