domingo, 9 de junio de 2013

HE EMPEZADO…

2013-06-07

La imagen pública de Miguel Ángel Revilla, quien fuera presidente de la Comunidad Autónoma de Cantabria durante casi diez años, es la de un hombre socarrón, defensor de su tierra, conservador y con sentido común. Pero pocos saben que su carrera política despegó desde unos orígenes muy humildes. Revilla fue pastor de ovejas en las laderas de Peña Labra, tuvo que aprender a ganarse la vida desempeñando mil oficios, y sólo al llegar a la universidad se le contagió el virus de la política, que él siempre ha entendido como un servicio público cuyo objetivo es gestionar bien los recursos de un territorio y mejorar las condiciones de vida de un pueblo.

     Miguel Ángel Revilla explica ahora estos orígenes y también recorre los principales hitos de su carrera: el ascenso a la presidencia, la transformación de la provincia de Santander en Comunidad Autónoma, sus relaciones con Aznar durante la invasión de Iraq, el efecto que tuvo en la política la aparición de Rodríguez Zapatero, y las tensiones habituales entre los ideales y la practicidad. Glosa figuras con las que se ha cruzado como el rey Juan Carlos, el presidente Chávez, el príncipe Felipe o su paisano, el banquero Emilio Botín; enumera las virtudes de su tierra, y analiza las malas prácticas y los abusos que en los últimos años han enfangado una profesión, la de político, que siempre debería ser una actividad noble y vocacional.

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