domingo, 19 de febrero de 2012

Y EMPIEZO:



El asesinato de una joven novia el mismo día de su boda, mientras los invitados conversaban animadamente en el jardín, es un reto demasiado atrayente para David Gurney, a pesar del tiempo que lleva retirado  y del deseo de su esposa de empezar una nueva vida en el campo, lejos de Nueva York. En realidad, no es el dinero que le ofrece la madre de la chica ni  los elogios a su brillante trayectoria profesional lo que le mueve a investigar aquel caso; para David Gurney, la brutalidad del crimen de Jillian Perry y la frialdad del presunto asesino, –al parecer un jardinero mexicano que el novio, el célebre psiquiatra Scott Ashton, acogía en su casa-, constituyen un auténtico desafío a su inteligencia.
     El insondable abismo que se abre bajo sus pies, el peligro de un enigma en el que todos los implicados parecen estar mentalmente perturbados atrae a David de un modo inconfesable, una sensación que creyó no volver a sentir jamás después de intervenir en el dantesco caso Mellery, que por poco acabó con su matrimonio y con su vida. Dos semanas: ése el plazo que se concede para que trace nuevas vías de investigación. En una trama en la que nadie es quien aparenta, el detective conseguirá ir atando cabos que lo llevarán a adentrarse en un universo sórdido regido por un sádico e implacable asesino que, al verse amenazado, no dudará en convertir en objetivo aquello que Gurney más ama en la vida.
Publicar un comentario