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martes, 3 de junio de 2025

ERZSÉBET BÁTHORY

Retrato de la época de Erzsébet Báthory.

Erzsébet Báthory, la historia

Gabriella Erzsébet o Alžbeta (Elizabeth) Báthory-Nádasdy de Ecsed nace en una de las familias más antiguas y adineradas de Transilvania (Erdély en húngaro). Su nombre ha sido traducido también por Elizabeth. Fue hija que nació de un matrimonio consanguíneo, su madre Anna Báthory casó en terceras nupcias con su primo el Barón Jirî o György Báthory de Ecsed, teniendo durante el matrimonio 4 hijos, Erzsébet hermana de István Báthory (1533-1586), Gran Príncipe (Fejedelem) de Transilvania y rey de Polonia entre 1575 y 1586 y dos hijas más, Sofía y Klara Báthory. Entre sus familiares se encuentran personajes poderosos (un cardenal, varios príncipes y su primo Zsigmond Báthory que fue Gran Príncipe de Transilvania, mediante su matrimonio con la princesa María Cristina de Habsburgo). Pasó su infancia en el castillo de los Ecsed (actualmente conocido como castillo de Čachtice o Csejte, su nombre húngaro). Se dice que a los 4 ó 5 años de edad la pequeña Erzsébet sufrió de violentos ataques: puede que padeciera epilepsia o alguna otra enfermedad neurológica; en todo caso, remitieron cuando aún era pequeña.

Como era corriente en la época, a los once años fue prometida al Conde Ferenc Nádasdy de Nádasd y Fogarasföld, quien le doblaba la edad. Un año después, la enviaron a vivir en el castillo de los Nádasdy, para que fuera conociendo a su nueva familia. Nunca hizo buenas amigas con su suegra, Úrsula, matriarca del clan; al parecer, la joven Báthory hacía valer el rango superior de su apellido con una frecuencia que la enojaba.

A los trece años quedó embarazada de uno de sus sirvientes. El muchacho fue castrado y arrojado a los perros, y Erzsébet enviada a otro remoto castillo familiar para que pariera. Se hizo desaparecer al bebé.

A diferencia de la mayoría de mujeres (y hombres) de su tiempo, Erzsébet había recibido una buena educación y su cultura sobrepasaba a la de la mayoría de los hombres de entonces. Era excepcional, "hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán, mientras que la mayoría de los nobles húngaros no sabían ni deletrear ni escribir [...] hasta el Príncipe de Transilvania era prácticamente analfabeto". Cada detalle de su vida nos muestra a una persona muy inteligente, en total control de sus facultades mentales.

A los 15 años, en 1575, se casó con Ferenc, que entonces contaba 26 años de edad. La ceremonia tuvo lugar con gran lujo en el castillo de Varannó (su nombre eslovaco es Vranov nad Toplou); incluso se invitó al emperador Maximiliano II, que no pudo acudir. Fue Ferenc quien adoptó el apellido de soltera de su esposa, mucho más ilustre que el suyo. Se fueron a vivir al castillo de Čachtice, en compañía de su suegra Úrsula y otros miembros de la casa. El joven conde no pasaba mucho tiempo por allí: la mayor parte del tiempo estaba combatiendo en alguna de las muchas guerras de la zona (empalando a sus enemigos sin compasión), lo que le mereció el apodo de "Caballero Negro de Hungría". Existe registro epistolar de cómo Ferenc y Erzsébet intercambiaban información sobre las maneras más apropiadas de castigar a sus sirvientes, esto era normal entre los nobles de la época. Las posesiones de esta pareja de nobles húngaros eran enormes, y se requería además un férreo control sobre la población local, de origen húngaro, rumano y eslovaco.

Ferenc y Erzsébet apenas se veían debido a las actividades guerreras del primero, así que no fue hasta 1585, diez años después de su matrimonio, que la condesa tuvo a su primera hija, Ana, y en los nueve años siguientes dio también a luz a Úrsula y Katherina. Finalmente, en 1598, alumbró a su único hijo varón, Pál.

En la gélida mañana del 4 de enero de 1604, el Caballero Negro de Hungría murió de súbita enfermedad durante una de sus batallas y dejó viuda a Erzsébet, que contaba con 44 años. Es aquí cuando comienzan sus supuestos crímenes. Para empezar, despidió a su muy odiada suegra del castillo, junto con el resto de la parentela Nádasdy; las muchachas a las que ésta protegía en esos momentos fueron llevadas a los sótanos y allí recibieron por fin los castigos que, en opinión de Erzsébet, se merecían.

Esto dejó a Erzsébet en una situación peculiar. Señora feudal de un importante condado de Transilvania, metida en todas las intrigas políticas de aquellos tiempos convulsos, pero sin ejército con que proteger su poderío. Por la misma época, su hermano Gábor se convirtió en Príncipe de Transilvania, con el apoyo económico de la riquísima Erzsébet. Gábor se metió pronto en una guerra con los alemanes; por complejas razones políticas, esto la ponía en peligro de ser acusada de traición por el Rey Mátyás II de Hungría -quien probablemente ambicionaba sus extensos dominios-. Viuda como era, se vio más vulnerable y aislada que nunca.

Es por esta época que empiezan a escucharse rumores de que algo muy siniestro ocurre en el castillo de Čachtice. A través de un pastor protestante local, llegan historias de que la condesa practica la brujería (explícitamente, la magia roja) y para ello utiliza la sangre de muchachas jóvenes -una típica acusación muy popular en la época, similar a las que se realizaban contra los judíos y disidentes-. Es curioso observar el paralelismo con Juana de Arco, acusada igualmente de brujería cuando su poder político se consideró peligroso para el sistema establecido. Mátyás ordena a un primo de Erzsébet enemistado con ella, el conde György Thurzó, que tome el lugar con sus soldados y realice una investigación. Dado que la señora de Báthory carecía de fuerza militar propia, no hubo resistencia.

Según la investigación del conde Thurzó, hallaron en el castillo numerosas muchachas torturadas en distintos estados de desangrado, y un montón de cadáveres por los alrededores. En 1612 se inició un juicio en Bitcse (Bytča en eslovaco). Erzsébet se negó a declararse inocente o culpable, y no compareció, acogiéndose a sus derechos nobiliarios. Quienes sí lo hicieron, por la fuerza, fueron sus colaboradores. János Ujváry, el mayordomo, testificó que en su presencia se habían asesinado como mínimo a 37 "mujeres solteras" de entre once y veintiséis años; a seis de ellas las había reclutado él personalmente para trabajar en el castillo. La acusación se concentró en los asesinatos de jóvenes nobles, pues los de las siervas carecían de importancia. En la sentencia todos fueron declarados culpables, unos de brujería, otros de asesinato y los demás de cooperación.

Todos los seguidores de Erzsébet, excepto las brujas, fueron decapitados y sus cadáveres quemados; éste fue el destino de su colaborador Ficzkó. A las brujas Dorottya, Ilona y Piroska les arrancaron los dedos con tenazas al rojo vivo "por haberlos empapado en sangre de cristianos" y las quemaron vivas. Erzsi Majorova, una burguesa de la zona acusada de cooperación, también fue ejecutada. Katarina Beneczky, que con catorce años era la más joven de las ayudantes de Erzsébet, salvó la vida por petición expresa de una superviviente, aunque recibió cien latigazos en el cuerpo.

Pero la ley impedía que Erzsébet, una noble, fuese procesada. Fue encerrada en su castillo. Tras introducirla en su mazmorra, los albañiles sellaron puertas y ventanas, dejando tan sólo un pequeño orificio para pasar la comida. Finalmente el rey Mátyás II pidió su cabeza por las jóvenes aristócratas que supuestamente habían muerto a sus manos, pero su primo el Gran Príncipe de Transilvania le convenció para que retrasara el cumplimiento de la sentencia de por vida. Así es que la condenaron a cadena perpetua en confinamiento solitario. Esta pena implicaba también la confiscación de todas sus propiedades, lo que Mátyás venía ambicionando desde tiempo atrás.

El 31 de julio de 1614 Erzsébet, de 54 años, dictó testamento y últimas voluntades a dos sacerdotes de la catedral del arzobispado de Esztergom. Ordenó que lo que quedaba de las posesiones familiares fuese dividido entre sus hijos.

El 21 de agosto de 1614, uno de los carceleros la vio caída en el suelo, boca abajo. La Condesa Erzsébet Báthory estaba muerta después de haber pasado cuatro largos años emparedada, sin ni siquiera ver la luz del sol. Pretendieron enterrarla en la iglesia de Čachtice, pero los habitantes locales decidieron que era una aberración que la "Señora Infame" fuera enterrada en el pueblo, y además en tierra sagrada. Finalmente, y como era "uno de los últimos descendientes de la línea Ecsed de la familia Báthory" la llevaron a enterrar al pueblo de Ecsed, en el noreste de Hungría, el lugar de procedencia de la poderosa familia. Todos sus documentos fueron sellados durante más de un siglo, y se prohibió hablar de ella en todo el país.

Dos años después, las hijas y el hijo de Erzsébet fueron finalmente acusados de traición por el apoyo de su madre a la guerra contra los alemanes; Anna Báthory, una prima de la condesa, llegó a sufrir tortura por este motivo en 1618, cuando contaba 24 años, pero sobrevivió. Finalmente la mayor parte de la familia Báthory-Nádasdy huyó a Polonia; algunos retornaron después de 1640. Un nieto sería ejecutado en 1671 por oponerse al Emperador Alemán. En la Hungría contemporánea, Erzsébet Báthory está completamente rehabilitada y - al igual que Juana de Arco- muchos la consideran heroína nacional.

Erzsébet Báthory, la leyenda

Según la leyenda, Erzsébet Báthory fue una cruel asesina en serie obsesionada por la belleza, que utilizaba la sangre de sus jóvenes sirvientas y pupilas para mantenerse joven en una época en que una mujer de 44 años se acercaba peligrosamente a la ancianidad. La leyenda cuenta que Erzsébet vio a su paso por un pueblo a una anciana decrépita y se burló de ella. La anciana ante su burla la maldijo diciéndole que ella también estaría como una vieja en poco tiempo.

Según el testimonio del conde György Thurzó (primo y enemigo de Erzsébet, nombrado investigador general por el Rey) cuando su hueste llegó al castillo el 30 de diciembre de 1610 no halló oposición, ni a nadie para recibirles. Lo primero que vieron fue a una sirvienta en el cepo del patio, en estado agónico debido a una paliza que le había fracturado todos los huesos de la cadera. Esto era práctica corriente y no les llamó la atención, pero al acceder al interior se encontraron a una chica desangrada en el salón, y otra que aún estaba viva aunque le habían agujereado el cuerpo. En la mazmorra encontraron a una docena que todavía respiraba, algunas de las cuales habían sido perforadas y cortadas en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas. De debajo del castillo exhumaron los cuerpos de 50 muchachas más. Y el diario de Erzsébet contaba día por día sus víctimas, con todo lujo de detalles, hasta sumar un total de 612 jóvenes torturadas y asesinadas. Por todas partes había toneles de ceniza y serrín, usados para recoger la sangre que se vertía tan pródigamente en aquel lugar. Debido a esto, todo el castillo estaba cubierto de manchas oscuras y despedía un tenue olor a podredumbre. Se decía que mientras su esposo estaba fuera, ella mantenía relaciones sexuales con sirvientes de ambos sexos, y se rumoraba que cuando tenía sexo con chicas no era raro que las mordiese salvajemente.

Todo empezó en 1604, poco después de la muerte de su marido. Una de sus sirvientas adolescentes le dio un involuntario tirón de pelos mientras la estaba peinando. Al principio tuvo mucha suerte: la condesa reaccionó reventándole la nariz de un fuerte bofetón (cuando lo normal entre la nobleza de la época habría sido sacarla al patio para recibir cien bastonazos). Pero cuando la sangre salpicó la piel de Erzsébet, a ésta le pareció que allá donde había caído desaparecían las arrugas y su piel recuperaba la lozanía juvenil. La condesa, fascinada pensó que había encontrado la solución a la vejez, y siempre podría conservarse bella y joven. Todas las leyendas sobre canibalismo aseguran igualmente que la sangre humana prolonga la juventud. Tras consultar a sus brujas y alquimistas, y con la ayuda del mayordomo Thorko y la corpulenta Dorottya, desnudaron a la muchacha, le hicieron un profundo corte en el cuello y llenaron un barreño con su sangre. Erzsébet se bañó en la sangre, o al menos se embadurnó con ella todo el cuerpo, y probablemente la bebió, para recuperar la juventud.

Entre 1604 y 1610, los agentes de Erzsébet se dedicaron a proveerla de jóvenes entre 9 y 26 años para sus rituales sangrientos. En un intento de mantener las apariencias, habría convencido al pastor protestante local para que sus víctimas tuviesen entierros cristianos respetables. Cuando la cifra comenzó a subir, éste comenzó a manifestar sus dudas: morían demasiadas chicas por "causas misteriosas y desconocidas". Así es que ella le amenazó para que callase y comenzó a enterrar en secreto los cuerpos desangrados. Ésta es, al menos, la versión de este pastor, que fue quien la denunció "oficialmente" al Rey Mátyás a través de la curia clerical.

Más adelante, en la época en la que los errores de Gábor la pusieron en una situación política delicadísima, tomó la costumbre de quemar los genitales a algunas sirvientas con velas, carbones y hierros por pura diversión. También generalizó su práctica de beber la sangre directamente mediante mordiscos en las mejillas, los hombros o los pechos. Para estas cuestiones privadas se apoyaba en la fuerza física de Dorottya Szentes, que aunque ya mayor, seguía siendo muy capaz de inmovilizar a cualquier joven en la posición requerida. Esto ocurrió mientras estuvo en Viena.

En 1609 Erzsébet, por la falta de sirvientas en la zona como consecuencia de tantos crímenes, cometió el error que acabaría con ella: utilizando sus contactos, comenzó a tomar a niñas y adolescentes de buena familia para educarlas. Algunas de ellas comenzaron a morirse pronto por las mismas "causas misteriosas y desconocidas". Esto no era raro en aquella época, con sus elevadísimas tasas de mortalidad infantil y juvenil, pero en el "internado" de Čachtice el número de fallecimientos era demasiado alto. Ahora las víctimas eran hijas de la aristocracia menor, por lo que sus muertes eran consideradas importantes. La bruja Darvulia le habría prevenido que nunca tomara nobles, pero esta anciana había fallecido algún tiempo atrás. Fue su amiga Erszi Majorova, viuda de un rico granjero que vivía en la cercana localidad de Milova, quien convenció a la condesa de que no pasaría nada.

Hacia el final, muchos cuerpos se ocultaron en lugares peligrosamente insensatos, como campos cercanos, silos de grano, el río que corría bajo el castillo, el jardín de verduras de la cocina... Finalmente, una de las víctimas logró escapar antes de que la matasen e informó a las autoridades religiosas. Esto era algo que había ocurrido varias veces en el pasado, con sirvientas; por ejemplo, en el otoño de 1609...

"...una joven de doce años llamada Pola logró escapar del castillo de algún modo y buscó ayuda en una villa cercana. Pero Dorka y Helena Jo se enteraron de dónde estaba por los alguaciles, y tomándola por sorpresa en el ayuntamiento, se la llevaron de vuelta al Castillo de Cachtice por la fuerza, escondida en un carro de harina. Vestida sólo con una larga túnica blanca, la condesa Erzsébet le dio la bienvenida de vuelta al hogar con amabilidad, pero llamaradas de furia salían de sus ojos; la pobre ni se imaginaba lo que le esperaba. Con la ayuda de Piroska, Ficzko y Helena Jo, arrancó las ropas de la doceañera y la metieron en una especie de jaula. Esta particular jaula estaba construida como una esfera, demasiado estrecha para sentarse y demasiado baja para estar de pie. Por su [cara] interior, estaba forrada de cuchillas del tamaño de un dedo pulgar. Una vez la muchacha estuvo en el interior, levantaron bruscamente la jaula con la ayuda de una polea. Pola intentó evitar cortarse con las cuchillas, pero Ficzko manipulaba las cuerdas de tal modo que la jaula se balancease de lado a lado, mientras que desde abajo Piroska la punzaba con un largo pincho para que se retorciera de dolor. Un testigo afirmó que Piroska y Ficzko se dieron al trato carnal durante la noche, acostados sobre las cuerdas, para obtener un malsano placer del tormento que con cada movimiento padecía la desdichada. El tormento terminó al día siguiente, cuando las carnes de Pola estuvieron despedazadas por el suelo".

Esta descripción tiene su parecido con otro artilugio de tortura utilizado por Báthory, llamado Doncella de hierro, la cual era una especie de sarcófago que reflejaba la silueta de una mujer y que por dentro tenía afilados pinchos. Este artilugio se abría para introducir a la víctima y luego encerrarla para que los pinchos se le incrustaran en su cuerpo.

Es imposible saber, hoy en día, qué sucedió realmente. Desde el punto de vista psiquiátrico, Erzsébet Báthory sería una anomalía que se sale del patrón común a todos los asesinos en serie conocidos. En la época era común castigar cruelmente a siervos y pupilos, y ejecutar incluso a pequeños delincuentes de las maneras más espantosas. Puede que Erzsébet fuera inocente, y sólo se comportara como una noble más de su época. Quizás fuera sádica, y en consecuencia se aplicara especialmente a la hora de imponer disciplina, o incluso obligara a sus sirvientas a tomar parte en prácticas sadomasoquistas más o menos extremas; de nuevo, ninguna novedad para la nobleza de su tiempo, cuya impunidad y poder legal les permitía tratar a la servidumbre como quisieran. O quizás fue realmente una torturadora y asesina en serie amparada en su status, que sólo se perdió cuando por falta de nuevas víctimas entre la plebe recurrió a las hijas de la nobleza menor que formaba. 

Fuente: Wikipedia

viernes, 7 de marzo de 2025

EL EJÉRCITO DE TERRACOTA

El Ejército de Terracota (Bingma Yong) se halla a 28 Km al este de Xi'an. Se halló en 1974 cerca de la tumba de Qin Shi Huan, El primer Emperador de China


Notas de China Sin Fronteras The Rogh Guide

El Ejército de Terracota

La cámara 1 es la más grande. Se ha excavado una quinta parte de la misma saliendo a la luz más de 1000 figuras (se estima que hay un total de 8.000) en formación de combate. Originalmente, las tropas llevaban arcos, espadas, lanzas y ballestas auténticas, de las que se han encontrado 10.000. Las armas de metal, de aleaciones muy sofisticadas, todavía estaban afiladas cuando se descubrieron y las puntas de flecha contenían plomo para hacerlas venenosas. Con una altura media de 1,8 m, las figuras están huecas desde el muslo hacia arriba; las cabezas y las manos eran modeladas aparte y luego se colocaban en los cuerpos que se hacían en masa. Cada uno de los soldados tiene diferentes características y expresiones y diferentes credenciales según su rango; se cree que sus facciones retrataban a los auténticos miembros de la guardia imperial. Su cabello está recogido en moños y llevan túnicas de batalla que les llegan hasta las rodillas; las figuras que se hallaban fuera llevaban una armadura de piel y los restos de pintura muestran que el color de todas ellas era amarillo brillante, violeta y verde aunque ahora se ven completamente grises. También hay un grupo de caballos que formaban parte de un conjunto de carros. Fueron encontrados con arreos y accesorios de latón y han podido ser identificados como de la raza Gnasu y Xinjiang. Todos fueron representados con dientes para dar muestra de que se trata de animales jóvenes

La cámara 2 es más pequeña. Contiene cuatro grupos de figuras: ballesteros, caballería, infantería y carros, que muestran una mayor variedad de uniformes y posturas que las de la primera sala aunque, como muchas están rotas, parece más que vuelven de la batalla que no que se preparan para ella. Cuatro de estas figuras especialmente bien conservadas se exhiben aparte: un arquero con la rodilla en el suelo, un jinete con su caballo, un oficial con una cuidada perilla y la magnífica estatua de un general de 2 m de altura, con una armadura grabada y un birrete con dos colas. También se exhiben algunas de las armas encontradas, incluida una enorme hacha de guerra de bronce

La cámara 3, mucho más pequeña, donde se han encontrado 68 figuras y un carro, parece ser el cuartel general. Provistos del shu ceremonial, una corta maza de bronce de cabeza triangular, estas figuras no se hallan en formación de combate. Los huesos de animales encontrados aquí evidencian la ejecución de los sacrificios rituales que un ejército real hubiese llevado a cabo antes de la batalla


Qin Shi Huang

Sólo tenía 13 años cuando ascendió al trono de la dinastía Qin en el año 256 a.C. y logró en 25 años subyugar a todos los estados rebeldes del este, convirtiéndose en el primer Emperador de China: "Como un gusano de seda devora una hoja de morera, así fue como Qin fue anexionando los reinos de su imperio" según el historiador del siglo 1 a.C. Sima Qian. Durante sus 11 años como monarca absoluto del mundo chino, Qin Shi Huang se propuso transformar su país de manera que su legado pudiese perdurar en manos de sus descendientes "1.000 años" más

Estandarizó pesos y medidas (incluso la anchura de las ruedas de carro) introdujo un alfabeto único, decretó la destrucción de todos los libros y mandó construir la Gran Muralla

Quin Shi Huang murió en un viaje a la costa este mientras buscaba el elixir de la vida eterna en la legendaria isla de los Inmortales

A su muerte, el imperio pronto se desintegró a causa de la guerra civil y a los pocos años de su muerte la capital fue destruida y su palacio y su tumba saqueados.

viernes, 14 de febrero de 2025

SAN VALENTÍN

En nuestros días, la fiesta de San Valentín, tiznada de connotaciones comerciales, no significa mucho más que un festival de marcas publicitarias, rosas rojas y dulces con forma de corazón.

Para algunos continúa siendo una hermosa manera de decir “te quiero”, para otros una fiesta cursi a través de la cual nuestra sociedad de la opulencia nos acorrala hacia el consumismo, pero lo que casi todos ignoran son las raíces del Día de los Enamorados, que se remontan a cultos muy antiguos llenos de magia y sacralidad.


¿Quién fue San Valentín?

Los orígenes de las celebraciones en honor a este santo se remontan a la Edad Media cuando el Papa Gelasto estableció en el año 498, el día 14 de febrero para honrar a San Valentín. Pero realmente ¿quién fue este hombre y por qué utilizar su memoria para conmemorar el amor?

Durante el Imperio Romano el emperador Claudio II intentó realizar un experimento. Tenía la creencia de que los hombres solteros eran más fieros en el campo de batalla y podían entregarse mejor al arte de la guerra, así que con el fin de lograr un ejército invencible, prohibió que los soldados contrajesen matrimonio. Al parecer, un sacerdote llamado Valentín, considerando que ninguna autoridad mundana tenía el derecho a decidir sobre un sentimiento tan puro como el amor, decidió contravenir las órdenes imperiales y casar a cuantos soldados se lo pidieran. El emperador, al descubrir los matrimonios furtivos consagrados por este rebelde sacerdote, lo mandó matar y, según cuenta la leyenda, esta muerte se produjo un 14 de febrero. Según esta misma leyenda, estando encarcelado y conociendo su fatal destino, Valentín estableció una hermosa amistad con la hija del carcelero a la que el día que iba a ser ajusticiado dejó una carta en cuyo sobre ponía “con amor de tu Valentín”.


Un culto ancestral

Según algunas investigaciones no se puede saber con exactitud la fecha en que murió San Valentín, pero la iglesia católica seleccionó el 14 de febrero para unir el culto al santo casamentero con otros cultos ancestrales en honor a la Naturaleza que eran celebrados desde muy antiguo en la misma fecha.

Para los antiguos pueblos indoeuropeos el 25 de diciembre nacía el Dios Solar y, tras su nacimiento, se iniciaba un proceso de purificación que duraba 40 días y que finalizaba a comienzos de febrero, fecha en la que comenzaban los ritos de la fecundidad que abrirían el nuevo ciclo de la Madre Tierra. Según las antiguas creencias en el día 14 del mes de febrero todas las fuerzas de la Naturaleza lograban unirse regenerando por completo el ciclo de la vida.

Los romanos tomaron de las tradiciones indoeuropeas estas fiestas en honor a la Madre Naturaleza y celebraron las lupercalias, celebraciones muy relacionadas con la fertilidad. En ellas, el día 15 de febrero, los hombres vestidos con pieles de lobos y portando látigos de cuero, azotaban a quienes se encontraban por su camino. Las mujeres tenían la creencia de que obteniendo esos azotes lograrían ser más fértiles, ya que los latigazos activaban sus zonas erógenas y su riego sanguíneo y al ir, tras recibirlo al encuentro de sus varones, muchas de ellas lograban su objetivo de quedarse embarazadas.

A lo largo de los siglos, esta fecha de orígenes mágicos fue obteniendo las connotaciones románticas que hoy conocemos.

Durante el Renacimiento se sabe que muchos prisioneros enviaban poemas de amor a sus enamoradas y durante el siglo XVIII se aprovechaba esta fecha para que los jóvenes cortejaran a las muchachas del pueblo. Una de las costumbres más antiguas era la práctica de escribir el nombre de mujeres en pedazos de papel, echarlos en una jarra y sacarlos por turnos. La mujer cuyo nombre era sacado por un hombre se convertía en su Valentina y el muchacho tenía que cortejarla. Poco a poco esta tradición fue adquiriendo sus connotaciones actuales, se comenzaron a realizar regalos y a entregar tarjetas hasta llegar a ser lo que es en nuestros días.


Una fecha mágica

Según la numerología, el 14 de febrero es una fecha marcada por la magia. El número 14 incluye dos veces el 7, que es el número mágico por antonomasia y la suma del 1+4+2 vuelve a remitirnos al 7, que es el número místico por excelencia en todas las tradiciones del mundo, desde el judaísmo hasta el islam, pasando por la mística hindú y otras tradiciones como la Alquimia o la Teosofía.


Las flechas del amor

Aunque el propio nombre de San Valentín evidencia sus implicaciones católicas, gran parte del simbolismo de esta fecha nos remonta a sus orígenes profanos.

El santo que protege a los enamorados en realidad no era el causante del nacimiento del amor entre dos (o más) personas, sólo legitimaba su unión ante Dios, pero ¿quién provocaba este sentimiento?

Para los griegos, el culpable de la aparición de este sentimiento era su dios Eros, más conocido como Cupido (su forma romana). Este dios, representado con la figura de un niño, era hijo de Venus, la diosa del Amor; la cual transcurrido el tiempo y viendo que su hijo mantenía su imagen infantil, comenzó a preocuparse y fue hasta el oráculo de Temis para consultarle su problema y éste le contestó: “El amor no puede crecer sin pasión”.

Lo cierto es que Venus no acabó de entender esa respuesta hasta que nació su hijo Anteros, el dios de la Pasión. Cuando estaba junto a él, Eros crecía hasta convertirse en un apuesto joven; pero cuando se separaban, el dios del Amor volvía a su forma infantil y seguía con sus travesuras.

Según cuenta la leyenda, Eros portaba dos tipos de flechas: unas de oro, que producían un amor instantáneo y otras de plomo, que provocaban la absoluta indiferencia. Al ser un dios niño, con frecuencia lanzaba sus flechas a lo loco y por ello, en muchas ocasiones, las personas se enamoraban de quien menos debían.


El amor es...

  • Niño: Como vemos en el mito, la esencia del amor es infantil, por tanto para mantenerla viva no debemos tratar de dominarla. Sólo sabremos vivir el amor si somos capaces de dejarnos llevar por el niño que llevamos dentro, adentrándonos en el intenso juego de los sentimientos.

  • Apasionado: Como relata el mito, el amor no puede crecer sin pasión. Durante los primeros meses de las relaciones, la pasión es uno de los ingredientes principales en la receta de la felicidad romántica; pero con el paso del tiempo se va evaporando y hay que llamarla para que no desaparezca. Así que toma nota, no te dejes llevar por la pereza y échale un poco de pimienta a tu relación de pareja. Si lográis no dejar de sorprenderos mutuamente la llama de vuestra relación crecerá indefinidamente.

  • Agridulce: En el mito vemos como Eros lanzaba flechas de oro y flechas de plomo, lo que nos demuestra que en la esencia del amor están tanto los sentimientos de los enamorados como la indiferencia del desamor. Si Eros te ha tocado con una flecha de plomo no desesperes, piensa que el amor en el fondo tiene un origen aleatorio y que igual que hoy te encuentras desamor, mañana tu corazón puede ser tocado por una flecha de oro y vivir la historia de amor más bonita del mundo. Pero jamás pienses que no eres lo suficientemente bueno para la persona que amas, eres un ser único e irrepetible al que alguien, en algún lugar, estará esperando para vivir la magia de los sentimientos, así que no te empeñes en conquistar un amor que no es el tuyo, y mantén tus sentidos alerta para no dejar escapar tu flecha dorada.

  • Ciego: Como ya hemos dicho, el amor es aleatorio y uno no puede ver los defectos en la persona a la que ama o verlos y no poder dejas de sentir amor. Ante esto, no olvides que el amor es cosa de dos y que no debes estar al lado de alguien que no te respeta, ya que tu relación dejará de basarse en un sentimiento libre para convertirse en dependencia.

Pero si, por el contrario, nace en tu corazón el amor por alguien que a los ojos de los demás no es suficientemente hermoso o inteligente, haz caso solamente a tus sentimientos, ya que a veces los mayores tesoros están reservados a la vista de unos pocos y puedes llegar a perderlos si te dejas llevar por los perjuicios ajenos.

  • Rebelde: El amor en esencia es rebelde, como vemos incluso en la biografía de quien dio el nombre al Día de los Enamorados, no hay mayor rebeldía que la fuerza de los sentimientos. Si amas, déjate llevar por la fuerza de tu corazón aunque te conduzca a hacer cosas que la razón no entienda.

No dejes que nadie te diga a quién puedes o no amar, ya que como hemos visto, el amor es un pinchazo lanzado directamente por los dioses y ¿quiénes somos nosotros para juzgar los designios divinos?

lunes, 10 de febrero de 2025

EL CONDE ESTRUCH

Ruinas del castillo de Llers, residencia del Conde Estruch

Una tradición oral catalana recoge la existencia de un vampiro en la comarca del Ampurdán. Habría sido el Conde Guifred Estruch, un noble de la corte de Berenguer IV, que se había destacado en sus correrías contra el Rey Moro de Valencia. Ya anciano, fue enviado al Pirineo para perseguir brujas y paganos, y allí, por la acción de oscuras fuerzas maléficas, se convertiría en un chupador de sangre.

Lamentablemente, la mayor parte de la documentación histórica relativa a este caballero se perdió durante la Guerra Civil Española… el pueblo de Llers, donde se encontraba, fue destruido por la aviación franquista, como Guernica. Pese a ello, el actor Salvador Sainz se ha decidido a publicar en internet una novela de ficción sobre tan inquietante personaje.

El nombre de “Conde Estruch” o Estruga no ha sido llevado al cine y una meritoria novela de Salvador Sainz es toda referencia a nuestro vampiro nacional que ha entrado en la leyenda a través de dos versiones, ambas pertenecientes a la tradición oral catalana.

Por un lado, una de ellas nos cuenta que en 1.212, el rey Pedro “el Católico” quiso premiar a Estruch, quien se habría distinguido en la batalla de Las Navas de Tolosa. Lo hizo concediéndole el castillo de Llers, población de la provincia de Girona. Mientras moraba allí, sufriría la maldición del vampirismo por quemar a unas brujas de la zona.

Esta leyenda parece derivarse de unos hechos anteriores. Éste (¿el rey?) se enfrentaba a problemas de normalización religiosa en su territorio: temía que los seguidores del paganismo, aún comunes entre las gentes que vivían en el Pirineo, pudiesen cooperar con los musulmanes del sur para derrotar a los señores cristianos. En colaboración con el obispo de Barcelona, Guillem Torroja, pidieron al Conde Guifred Estruch que lanzase una campaña de persecución de pobladores no cristianos en la comarca del Ampurdán, para lo que le cedió el castillo de Llers. Este Guifred Estruch estaba muy bien considerado en la corte de Barcelona desde los tiempos de Ramón Berenguer IV, pues había triunfado contra el rey moro de Valencia, y colaborado decisivamente en la toma de Tortosa en 1.148, y las de Lérida y Fraga en 1.149. La traición del capitán de su ejército, Benach, quién le envenenó por despecho de Nuria, hija de Estruch, fue a su vez continuado por el asesinato de varias personas acusadas de brujería. En el proceso, el conde asesinado se habría convertido en un no-muerto…

La documentación histórica sobre las andanzas del Conde Estruch, como podemos ver, brilla por su ausencia, y ni siquiera es posible saber si fue el héroe del las Navas de Tolosa o el vencedor de Tortosa… y hay 50 años de diferencia entre los dos sucesos. Es que Llers fue completamente destruido durante la Guerra Civil española; todas las referencias desaparecieron. Sólo ha quedado la tradición oral, que nos habla de vampiros y figuras demoníacas deambulando por la Sierra de Mas Carrera durante varios siglos… incluso hasta la actualidad…

viernes, 7 de febrero de 2025

ASSURBANIPAL. LA BIBLIOTECA DE NÍNIVE

Assurbanipal = Assur Ban Apli (668-626 a. C.). rey de Asiria. Ordenó recopilar las tablillas cuneiformes antiguas, reliquias, estelas y documentos que luego habrían de formar la famosa biblioteca de Nínive, en el antiguo palacio de Senaquerib.


Nínive ya era una gran ciudad en el 3500 a. C. y mantuvo su tradición como centro de cultura de la Alta Mesopotamia hasta el 2500 a. C., así como su personalidad y sacralidad, como lugar donde los reyes eran coronados. Su santuario principal estaba consagrado a Ishtar, y su fama era tal que incluso se llegó a enviar la diosa a Egipto a petición de Amenotep II (-1413/-1377) para lograr la curación de éste en una enfermedad.


Fondos bibliográficos únicos

En el siglo XIX los ingleses con sus excavaciones acabaron por destruir su biblioteca, por inexperiencia arqueológica, al transportar al British Museum las 24.000 tablillas encontradas allí. No hay duda de que la biblioteca fue el más importante centro de cultura e historia del Oriente Medio en su época, y sus textos aún no se han descifrado por completo. No está claro quién fue realmente el fundador de la Biblioteca; que se utilizara de palacio para este fin parece indicar que, si bien se potencia a partir de este rey, los fondos de la biblioteca o archivo eran anteriores, y de hecho tenían aportaciones de Tukulti Ninurta I (-1242/-1206), Teglatfalasar I (-1171/-1073) y Assurbanipal I (-882/-858). Lo más probable es que siempre hubieran estado allí los archivos oficiales del reino, y un acopio de libros y tablillas. Seguramente lo que hizo el último Assurbanipal fue ordenarlos y enriquecer la biblioteca actualizándola.

Las tablillas conservadas desde el siglo VII a. C. han de ser por tanto anteriores a su texto, y sabemos que muchos de ellos eran copia de antiguas tablillas sumerias.

Se han encontrado 3 colecciones de lo que podríamos llamar Astrología mundial, sobre presagios que afectan a la vida pública, reyes y personajes oficiales; Astrología genetlíaca, con relaciones y apuntes sobre nacimientos monstruosos, y Astrología meteorólogica. En estos fondos, no hay, por tanto, al ser oficiales, libros o textos de Astrología tal como se conciben hoy, referidos a individuos privados, ya que el centro es estatal y todo se relaciona con el rey o el Estado. No puede negarse, sin embargo, la capacidad de sus autores para levantar horóscopos individuales como algunos han sugerido, si la tienen para hacer el horóscopo del rey.

Los libros o colecciones se denominan:

Enuma Anu Enlil: Presagios celestes, fenómenos solares, lunares y planetarios o estelares; también truenos, rayos, terremotos, etc. Se refieren a todo el territorio, cosechas, inundaciones, etc. Se incluye sobre todo los asuntos de la familia real o los nobles (familias dominantes del Estado), rebeliones, enemigos exteriores. Sus datos son anteriores al siglo VII a. C.

Summa Izbu: Anota los nacimientos monstruosos, teratólogicos; otro grupo de anotaciones describen anomalías en la inspección de vísceras en los sacrificios rituales. En algunos figura el propietario del animal como individuo privado.

Shumma Alu Ina Mele Shakin: Contiene variados presagios, el comportamiento de aves, insectos y otros animales como signos predictivos, el cavado de pozos, la fundación de ciudades, etc. Las predicciones pueden ser generales o bien individuales, éstas exclusivamente fisiognómicas (una especie de quiromancia).

-Demetrio Santos

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