En Beltane honramos y celebramos la unión del dios y la diosa. A partir de esta unión, la tierra es bendecida con el retorno de la abundancia. Puede verse y oírse a nuestro alrededor. Las semillas brotan y los árboles señalan el retorno extendiendo de nuevo un frondoso dosel. Los pájaros lo saben; cantan su coro del amanecer como lo han hecho durante miles de años.
En las zonas rurales, los agricultores vuelven a los campos, removiendo la tierra, y ésta se alza en ricas ondulaciones de color marrón oscuro. Pronto, la tierra les devolverá sus esfuerzos con cosechas que nos alimentarán y sostendrán.
Para honrar el mundo natural en Beltane tenemos que acercarnos a la naturaleza. Mientras piensas en la unión de la diosa y el dios, sal al exterior si es posible. Camina con la naturaleza. Mira, observa de verdad la belleza de una brizna de hierba, las violetas silvestres y las relucientes hojas nuevas. Puedes hacerlo en un parque de la ciudad o en tu jardín.
Compra un ramo de flores y colócalo en tu altar como tributo al retorno de la naturaleza.
-James Kambos
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