La crudeza del invierno nos permite reevaluar nuestras intenciones.
Como los árboles desprovistos de hojas, podemos sentirnos expuestos y vulnerables. Pero en lugar de refugiarte en la seguridad de tus rincones ordenados, observa esos huesos desnudos y pregúntate: ¿Cómo puedo valerme mejor a lo largo del año que viene? Las señales de que la Tierra se prepara para despertar están a nuestro alrededor. ¿Lo estás haciendo tú?
Bajo la luna llena de febrero, siente la agitación en lo más profundo de tu espíritu y prepárate para tu despertar.
No es momento para la timidez: ponte de pie con los brazos extendidos bajo el pálido resplandor de la Luna, grita en la oscuridad tus intenciones y siente cómo la tierra bajo tus pies responde del mismo modo.
-Monica Crosson
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